Lladró Fragances
Lladró. Empresa líder en la fabricación de porcelana a escala internacional y a la joyería de lujo. Todos tenemos en mente las típicas figuras tan bien pintadas de bailarinas, niños y payasos. Aquellas pálidas y alargadas figuras de porcelana de Lladró se convirtieron en un auténtico icono de cierto gusto y su éxito fue fulgurante en otras décadas.
Ahora el reto es diferente. Apoyan al equipo chino de vela, contratan a los diseñadores más innovadores y rupturistas. Buscan un cambio de encuadre dentro del nuevo siglo. Para continuar con las apuestas arriesgadas nos solicitan una propuesta para su producto más novedoso, más “diferente”: Lladró Fragances. Figuras salidas del mundo del olor, creadas por Jaime Hayon que recrean todas las posibles formas de emitir fragancias y emociones olfativas.
La respuesta no fue inmediata pero si que fue contundente. Conjuntamente con Antonio Iglesias (escaparatismo de Vinçon, de Gratacós) creamos unos aparadores que causaron cierto revuelo y se generó una dinámica de sorpresa en la calle. Ésta era una de las premisas del encargo: Hacer algo diferente. Y lo hicimos, llenamos los aparadores de narices que flotaban en el aire, embriagadas por las seis fragancias expuestas. Unas narices que imitaban sobriamente la cerámica blanca y mate del fabricante.
Un éxito. Felicitaciones del cliente. Felicitaciones de los directores de las propias boutiques. Interés por parte del público de comprar las piezas que habíamos creado. Nos dejó tan buen sabor de boca que coincidimos en pensar que había valido la pena todos aquellos momentos de stress y aquellas carreras para llegar a tiempo, para enviar todas las piezas a sus boutiques dispersas por los cinco continentes. Valió mucho la pena.


