Brosses
Instalación complicada donde las haya. No por la complicación del espacio o la situación geográfica. Más bien por la idea de partida. Era un local muy bien situado con un único ambiente, muy agradable pero con un único problema: un presupuesto bajísimo. Nos tuvimos que romper las neuronas para realizar el mínimo de intervención y apretar a los industriales para que nos suministraran los productos más ajustados de precio que se pueda una imaginar. Al ser casi un aparador no se podía descuidar la calidad de cara al público. Se creó un espacio muy diáfano y muy conseguido. Inclusive se designó un espacio de espera, muy al estilo bar, para conseguir un estilo relajado de cara al público.
El resultado fue realmente increíble dado el poco tiempo y lo ajustado del desembolso económico.


